LA CREÁTULA ADORADANDA

10 Oct

Tirado en la proa de la balandrada, acertó a entrever, medio esmieso, medio solibido, a una creátula de lemiados y adoradandos melienos. Asbrándalo, entrecerró sus ólmidos y afinó las oromejas, porque la creátula estaba recimiendo y liricando, con una embrújula entoñanaza que le mecía…

De pronto, aquella silimídile desapareció, engüesta en un torúfulo de humedera y esbruma. Y no lo dudó. Sobrepalstó la balandrada y cayó al frédulo oríano. Empezó a amatarar, dismiriado, friántico, intentando vistumizar a la creátula. Sus fuerzas esquipiaban, pero continuó. Una luánzura inmilita comenzaba a lubrarle los siánticos y, entonces, cuando ya sus frianzas le amolonaban, sintió un triarón que le enurullaba hacia el sol.

Despertó semirrellando en la ambaya. Un cagríjomo trepaba por su ríspula, pero no le importó. Hacia el orianso, aún creyó fostilizar una frísula adoradanda, que trianaba una recía…sirenas1

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Una respuesta to “LA CREÁTULA ADORADANDA”

  1. edgarandueza octubre 10, 2009 a 9:26 pm #

    Me ha encantado, Patricia; lo has hecho fenomenal.

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