LEYENDAS URBANAS Y RUMORES

5 Feb

 ¿Conocéis la historia de los cocodrilos albinos que viven en las alcantarillas de Nueva York? Se cuenta que durante los años 30 en EEUU se puso de moda las mascotas exóticas como los caimanes y cocodrilos. Cuando eran pequeños se cuidaban en terrarios pero, a medida que iban creciendo, sus dueños se deshacían de ellos por el retrete. Algunos de estos cocodrilos consiguieron sobrevivir en las alcantarillas alimentándose de ratas y desperdicios y se reprodujeron. Tras varias generaciones los cocodrilos mutaron y perdieron su visión así como su pigmentación, convirtiéndose en seres ciegos y albinos que reinaban las profundidades de la ciudad. Algunas personas dicen que algunos indigentes que bajaron a las cloacas a refugiarse del frío e incluso algún operario municipal encargado del mantenimiento de las alcantarillas habían desaparecido supuestamente devorados por estos animales.

 Este es un ejemplo de leyenda urbana. Las leyendas urbanas son pequeñas historias y a veces no tan pequeñas, que todo el mundo asegura que son ciertas, porque el primo de la cuñada de tu hermana conocía un amigo, que le había sucedido. Pero en realidad nadie sabe si son reales o no. La leyenda urbana es la sucesora moderna del folclore tradicional. Pero no hay que confundirlas con los mitos, que son relatos sobre seres mitológicos; ni con los rumores, que son especulaciones para conseguir un fin determinado.

 Hay muchas leyendas urbanas más. ¿Quién no conoce a la famosa chica de la curva? Esta historia dice que una noche, un hombre iba conduciendo por una carretera y cuando llega a cierto punto del camino, se encuentra a una chica parada al borde de la carretera. El chico se para a ayudarla porque piensa que es una víctima de un accidente. Pero la chica sube al coche sin decir nada. Tras un rato de camino sin hablar, llegan a una curva peligrosa y la chica le advierte al conductor: “cuidado con la curva, ahí es donde me mate yo”. El chico, asustado, toma con precaución la curva, y cuando mira por el retrovisor al asiento de atrás, la viajera ya no está. Lo más curioso de esta leyenda es que tanto un canario, como un cántabro o un navarro te asegurarán que es en su Comunidad donde sucede la historia. Y también fuera de España.

 Normalmente, las leyendas urbanas no van más allá de ser historias escandalosas y/o terroríficas, pero hay algunas que parecen haber sido impulsadas por partes más que interesadas.  Hablamos, entonces, de rumores malintencionados que pueden incluso causar daños. Dejando aparte la rumorología que acompaña a la prensa del corazón (que daría para otra exposición completa), hubo un caso famoso a finales de los años 70. Durante tiempo, la sacarina se convirtió en la reina de los edulcorantes, pasando por encima incluso del natural, el azúcar, dado que esta última engordaba. Pues bien, se habló del peligro cancerígeno de la sacarina a unos niveles absolutamente tremendistas. Poco después, se realizaba una gran campaña contando los beneficios del azúcar en nuestra dieta. Por supuesto, la sociedad encontró explicación. Y con dos versiones: una, que cuando triunfaba la sacarina todo fue una campaña orquestada para acabar con una de las mayores riquezas de Cuba, el azúcar, y así desautorizar a Fidel. Y dos, que todo fue promovido por intereses de grandes compañías farmacéuticas. Nunca se ha demostrado ninguno de los extremos expuestos, ni a favor, ni en contra. Y a delirios semejantes se enfrentaron los quesitos de la vaca que ríe, las aspirinas o la Coca Cola.

De esta última existen muchos rumores, como por ejemplo:

  • Si se pone un filete de carne en una plato lleno de Coca Cola, éste desaparecerá en dos días.
  • En muchos estados de EE.UU., la Patrulla de Caminos lleva 2 galones de Coca Cola en su coche para quitar la sangre que queda sobre el pavimento después de haber ocurrido un accidente.
  • Otra de sus grandes cualidades parece ser es que combinada con una aspirina puede provocar euforia y alucinaciones. 

Pero a veces las leyendas están más cerca de nosotros de lo que parecen. Por ejemplo, aquí mismo, en el colegio se cuenta que el espíritu de una monja que no pudo descansar en paz vaga por los alrededores de la antigua gruta o por el gimnasio. Y que fue ella la que se manifestó, hace unos 25 o 30 años, a unas chicas que hicieron una ouija en el gimnasio. Incluso avisó a una de las chicas sobre su próxima muerte. Pero nadie sabe lo que pasó después.

 ¿Será verdad o será otra de esas historias sin base real? Pensad que, a lo mejor, todo lo que os acabo de contar no es sino otra leyenda más.

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